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YOGA RELOADED

POR SADÚ LEÓN

09/08/2019

El yoga útil para nuestra época es el que incluye la perspectiva de la opresión al pueblo más vulnerable del mundo: la tierra 

En nuestra última entrega exploramos la posibilidad de que el yoga, al asimilarse tan íntegramente con la posmodernidad, haya perdido algo de su potencia. En modo alguno es posible sustraerse a la conversación global sobre los métodos que nos van a ayudar a salir del hoyo en el que estamos.

De entre los que participamos en esa conversación, los más gritones son los ecologistas: calentamiento global, consumismo destructivo, deforestación, destrucción de ecosistemas marítimos, extinciones masivas, nociva industralización alimenticia. El catálogo es largo y catastró co. Y entonces llega el yoga y se inserta con exible y relativista ética dentro del smorgasbord de opciones para mejorar el yo, todo dentro de un cómodo consumo de clase media (y lo que sigue).

Es evidente que las clases sociales tradicionales de todo el mundo han hecho su aporte a la destrucción planetaria. Pero también es muy evidente que la mayor destrucción ha venido de los países ricos. A las que emulamos con demasiado entusiasmo. Es en ese contexto en el que el yoga se vuelve inútil. Es un artículo más en la transformación del planeta Tierra.

Si releemos con crítica ecuanimidad los textos fundacionales del yoga, nos encontraremos con una experiencia léxica que tiende hacia la elegancia escueta, hacia la so sticación del anacoreta. En aquel entonces los gurús eran los ancestros de los yoguis desnudos, llamados sadús, que aún pueblan el norte de la India, en la región de Uttar Pradesh. Los yoguis desnudos, los ascetas filósofos, habían llevado a la práctica lo plasmado en esos textos fundacionales del yoga: en los Upanishads, en Patányali, en el Gita. 

Con su inmovilidad de tronco y su pasividad, conservaron abierta la conversación con el reino vegetal. No sabemos siquiera cuándo surgió ese trasvasar del reino primigenio al reino humano, esa forma metódica de recordar nuestra raíz y nuestra integración natural. Solo sabemos su efectividad inmemorial: los sadús que conoció Alejandro Magno en el siglo III antes de nuestra era, siguen ahí. Es tan antigua la cultura de los yoguis que tiene por hija a otra cultura antigua: la cultura china.

Si pasas la losofía de vida de los sadús por el ltro o el tamiz del pensamiento dravídico, tienes como resultado el yoga útil para nuestra época: el yoga contemporáneo de la posmodernidad, el yoga que incluye la perspectiva de la opresión al pueblo más vulnerable del mundo, al verdadero paria: la misma Tierra.

Es norma que la sumisión más profunda sea la ideológica, la que busca identi carse con el conquistador, con el triunfador, con el capitalismo que nos ha dado tantos bellos resultados en su tecnología, que tan hábilmente ha escondido el costo destructivo del desmantelamiento de todos los sistemas biológicos.

La eficaz práctica del yoga más profundo, el yoga que se desprende, el yoga chitta vritti nirodha,

si ese nirodah es eficaz, logra frenar los más ridículos y nocivos impulsos de consumo que nos consumen. Si encontramos ese punto, ahí descubriremos lo que del yoga se quiso ocultar. Desglosaremos toda esta abstracción de preámbulo inevitable en los detalles de las dos siguientes entregas.







Fuente: rezpirayoga.com