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TESTIMONIOS PARA LA RE-FLEXIÓN

POR VIRGINIA JURADO

26/09/2019

2. La Voltereta de la pequeña Siena.

Acurrucada en su pequeño cuarto, vivía la pequeña Siena, siempre protegida y amorosamente acompañada por su madre, Elena, quien se sentía la mujer más afortunada para poder traer al mundo a su tercera hija. Esta criatura formaba parte de su sueño y proyecto vital.

Sólo había un pequeño inconveniente: Siena tenía previsto nació de cuclillas, su madre ya había pasado por una experiencia traumática en los partos anteriores y no estaba dispuesta a pasarlo mal otra vez.

La preocupación de esta madre iba en aumento, lo que la hizo investigar, leerse todos los libros que aparecían por su vida y buscar todas las formas de poder cambiar la situación.

Su deseo era que la Siena pudiera nacer mediante un parto natural, respetado y plenamente vivido. Habló con diferentes especialistas, buscó la fórmula para que alguien le asegurara poder cumplir su deseo, pero por su historial, todo apuntaba a una cesárea, posiblemente programada.

El día que me lo vino a explicar, estaba visiblemente afectada, a pesar de sus intentos de mantener la serenidad.

Escuché atentamente su historia personal, relacionada con el nacimiento de sus anteriores hijas. Pude sentir el miedo creciente a que algo no saliera bien y la acompañé hasta que ella misma vio sus verdaderos temores.



Con un poco de ayuda, pudo contactar con Siena y mantener una deliciosa conversación. Se pudo permitir escuchar el fabuloso ser que llevaba en su interior, sus necesidades, preocupaciones ..., la aceptó en toda su inmensidad y respetó la decisión de Siena a nacer como ella decidiera hacerlo. Despertar el amor incondicional la tranquilizó, adquiriendo una confianza desconocida para Elena.

Esta toma de conciencia amorosa, mi conversación particular con Siena y la petición que le hice dieron frutos en pocos días cuando, una tarde, tumbada y relajada, Elena comenzó a notar como Siena bailaba dulcemente en la barriga , se desplazaba y rotaba sobre sí misma, haciendo una voltereta.

Esa misma noche Siena le transmitía el mensaje de estar plenamente preparada y la pudo ver colocada boca abajo. Pudo soñar un parto alegre, sencillo, y una Siena recién nacida (vestida y todo !!!).

Al cabo de dos días, en la visita con la comadrona, le confirmaron el cambio de posición y terminaron desactivando todas las alarmas, dando un vuelco a una normalidad inesperada.

Poco después, Siena nacía en un parto como el que su madre había soñado, pero sin vestidos, eh? El vínculo establecido entre madre e hija con todo el proceso fue esencial para deshacer los miedos, los patrones y las expectativas e hizo posible una realidad que, como tantas otras veces, supera la ficción.

En la actualidad, Siena es una niña feliz, sana, risueña y tiene un encanto tan especial, que todo el mundo que se le acerca, sale con una sonrisa inocente en los labios.