GIROSALUT Comunicación Castell-platja d'aro Girona

OLVIDA LAS REGLAS, DESCUBRE TU ESENCIA

POR ROSE MARÍE PLASCHINSKI

09/08/2019

Las fronteras entre cada dosha son claras y sutiles, dinámicas y dóciles, más vale empezar de cero para llevar tu propio equilibrio 

En ayurveda nada está prohibido, por eso amo esta compleja ciencia, cuyos límites dependen y parten de cada persona. Por ejemplo, lo más básico: la alimentación, que actualmente genera confusión por la mezcla de tendencias entre la dieta vegana, vegetariana, ayurvédica y celíaca. Ciertamente lo más importante en la vida es la manera en la que nos alimentamos y el Ayurveda ofrece soluciones personales pero hay que aprender para comprenderlas.

El alimento principal es la respiración, aunque también es la forma en la podemos reconocer los padecimientos, el estado de la mente, la forma en la que vivimos y justamente esa información se convierte en la pauta para lograr el equilibrio en cada momento. Entonces te das cuenta que no se trata de seguir una dieta vata o evitar lo kapha, sino por el contrario aprender a detectar la constitución original, conocer en lo que nos hemos convertido para llegar a un estado en equilibrio. Para empezar, los doshas (energías que nos constituyen) no son estereotipos pues es común realizar un cuestionario sencillo para darse cuenta cuál es la energía predominante entre vata, pitta y kapha, sin embargo, la ciencia del Ayurveda transita entre el equilibrio, desequilibrio y además se debe encontrar la esencia para crear un balance dinámico que es cambiante, por eso lo elemental es la auto observación, que conduce al autoconocimiento.

Conscientes de que tenemos tres doshas, vale la pena darse cuenta que predominan dos con fronteras muy sutiles que los separan y los unen. Las temporadas del año que se relacionan con los doshas realmente tienen una presencia que al entrar en contacto con muchísimas características particulares de la región en la que vivimos, la herencia genética o los hábitos personales, tienen influencias distintas. Es como las flores que aparecen en los campos cuando es su tiempo propicio, en diferentes climas y tierras, por eso hay que saber movernos con los ritmos de la naturaleza sin aferrarnos a lo permanente.

En este punto no importa si encontramos primero el desequilibrio, la esencia o los puntos en equilibrio, sino evitar ponerse la etiqueta de un dosha ni juzgarse a sí mismo o a otros al sentir que ser pitta es mejor que kapha o rechazar algunos de estos aspectos; al contrario, se debe comprender que todo forma el equilibrio.

Mucha gente aspira a obtener un resultado tridosha en el test, es decir que aparezcan las tres energías en la misma proporción, pero de nada sirve saberse tridosha si los tres están desbalanceados.

La flecha apunta hacia descubrir la esencia en cada momento para llegar a la sabiduría de tu propio cuerpo. Al concentrarnos lo primero que ocurre es que nos damos cuenta de la dispersión en la que vivimos, solo entonces podremos aprender a usar los sentidos, comenzando por observar de lo que nos alimentamos.

Aquí un plan para empezar de cero:

  • Al despertar pregúntate: ¿cómo despiertas?, ¿viste el sol?, ¿cómo es la temperatura?
  • Al levantarte revisa tus pies, tu postura, las articulaciones, tu mente, tu lengua, tu piel.
  • A lo largo del día: nota tu temperatura, observa tus desechos en el baño.
  • Identifica tus padecimientos y enfermedades, en qué momento se presentan y si dependen de algunos factores.
  • Considera que curarse llevará tanto tiempo como te llevó enfermarte, así que no quieras correr antes de caminar, el escaneo constante te conducirá a conocerte y descubrirte.







Fuente: rezpirayoga.com