GIROSALUT Comunicación Castell-platja d'aro Girona

OJOS, ESPEJOS DEL ALMA.

CARME LLIMARGAS CODINA

14/09/2018

¿Por qué decimos que nuestros ojos son el espejo del alma? ¿Por qué hablamos del modo como “vemos” el mundo? ¿Por qué decimos: “Ya veo…”, a fin de comunicar que comprendemos? ¿Cuál es la relación entre nuestra visión, nuestra vista y nuestro modo de ser?

La vista no es solamente un proceso físico. Es una función multidimensional que afecta y es afectada por nuestro estado emocional y mental y está vinculada con nuestra personalidad. Es decir, que cada tipo de disfunción está relacionada con un determinado tipo de personalidad. Los distintos desórdenes visuales se han identificado con tensión excesiva en determinados músculos extra-oculares y con determinadas pautas emocionales.

COMO FUNCIONA LA VISIÓN
Alrededor de cada globo ocular hay seis músculos principales que usamos para mover los ojos en diferentes direcciones, y por un tiempo se pensó que ésta era su única función. Luego, se descubrió que estos músculos son unas cien veces más poderosos de lo necesario para realizar esta función y puesto que la estructura y la función en el cuerpo humano están relacionadas, pareció evidente que debían tener también otra función. Y la tienen.

Los músculos extra-oculares hacen  que los globos oculares se alarguen o acorten, dependiendo de lo que miremos, de lo que pensemos o sintamos. Actuando lo mismo que el zoom de una máquina fotográfica.

Cuatro son los músculos (Rectos) que, sobre cada globo ocular, efectúan una atracción directa hacia atrás dentro de la cuenca, acortándolo. La tensión excesiva sobre estos músculos crea un estado de presbicia; la tensión emocional que se experimenta en la conciencia es la de “salir del propio Yo”, enfocando la imagen lejos de uno mismo. Se la puede experimentar como ira reprimida, o ira hacia el propio yo (culpa), o como una sensación que, de algún modo, la persona no es tan importante como los demás.
Dos músculos entorno a cada globo ocular, los músculos Oblicuos, lo circundan como un cinturón.

Dos músculos entorno a cada globo ocular, los músculos Oblicuos, lo circundan como un cinturón.

La conciencia es la de “salir del propio Yo”, enfocando la imagen lejos de uno mismo. Se la puede experimentar como ira reprimida, o ira hacia el propio yo (culpa), o como una sensación que, de algún modo, la persona no es tan importante como los demás.
Dos músculos entorno a cada globo ocular, los músculos Oblicuos, lo circundan como un cinturón.

Cuando estos músculos se tensionan, comprimen al globo ocular, y éste se alarga. La tensión excesiva sobre tales músculos está relacionada con la miopía; es una tensión que se experimenta en la conciencia, como ocultarse  dentro del propio Yo, como recogerse en el propio interior, con aprensión, temor, desconfianza, o con la sensación de sentirse amenazado e inseguro de ser uno mismo.

Las tensiones desiguales sobre diferentes músculos pueden crear un estado de astigmatismo, de distorsión de la visión, comprimiendo de modo irregular al globo ocular en diferentes direcciones, deformándolo. El individuo experimenta esto como sensación de estar perdido, o confuso respecto de sus valores, con lo que realmente quiere y siente. Los valores del “exterior” han sido incluidos en el “interior”, de un modo que no es natural, orgánico o real para ese individuo, y el estrés de esta situación se experimenta tanto en la conciencia de la persona como en los músculos de sus ojos.

Miopía significa ver más claramente lo que está cerca. Presbicia significa ver más claramente lo que está lejos. Si bien en algunos raros casos, un ojo puede ser miope y el otro présbita, ambos estados no pueden existir en el mismo ojo. Cuando una persona no ve de cerca ni de lejos, el estado es de rigidez del mecanismo de acomodación, que se refleja en la rigidez de la conciencia.

La visión disminuida se produce en una época de la vida de la persona en la que se experimenta algún estrés con su entorno, tiempo durante el cual no ve con claridad, tanto literal como figuradamente. Cuando esto continúa durante un lapso prolongado o llega a una intensidad extrema, los músculos de los ojos que soportan estas tensiones pueden “congelarse” temporalmente, manteniendo al globo ocular en un estado fuera de foco.

Puesto que la visión es una metáfora del modo en que vemos el mundo, y concierne a la personalidad, una vez que se identifican los elementos de la experiencia de una persona en conexión con su visión disminuida, es posible librarse de ellos y restaurar la visión clara. Cuando nos libramos de las tensiones excesivas existentes en nuestra conciencia, entonces aquéllas desaparecen del interior de los músculos de los ojos, el globo ocular vuelve a su forma natural y la visión clara retorna.

Las propuestas para mejorar la visión que no consideran el aspecto del cambio de personalidad tienen un éxito limitado. En los casos en que la visión se restauró, la persona involucrada atravesó un proceso de transformación y, de hecho, abandonó un rol y se convirtió en otro ser, con otra personalidad más real y con otro modo de ver al mundo.