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LA ENVIDIA

POR DR. CARLES FRIGOLA Y EVA MOYA

13/03/2019

Definiremos la envidia como una forma de ataque y odio, entre otras formas de ataque existentes, que nace en un estado mental fantasioso. En esta fantasía nace un sentimiento destructivo que nos empuja a atacar un objeto: vecino, compañero de trabajo, hermano, etc. Hay que notar que esta agresión es diferente a la que se puede sentir hacia un rival. Esta agresión destructiva puede tener la forma violenta de posesión y control.
 
M.Klein describe la envidia como un ataque destructivo a un objeto bueno, no al objeto malo. Su postura sostiene que es de origen innato, de nuevo, sin género. Un instinto de arruinar a una persona precisamente por su bondad. De intención hostil hacia un sujeto, expresado desde su fantasía, desde un estado mental de confusión y conflicto. Parece ser que esta fantasía agresiva es innata.   O bien, se da en la primera infancia donde el primer objeto envidiado, por tanto, que se quiere destruir es el pecho de la madre por las frustraciones recibidas. Es una situación de confusión entre lo que es bueno y no lo es; en uno mismo y con el mundo externo más cercano. Recordemos que existe confusión cuando no hay suficiente distancia entre el yo y el objeto. Por ejemplo, en el enamoramiento fácilmente nos podemos confundir con la otra persona. Klein mantiene que la envidia llega como un obstáculo mayor en el desarrollo de un carácter sano.
Es importante no olvidar que innato no significa inmodificable pues en el   curso del desarrollo del niño la modifica suficientemente como para tener una psique   de evolución normal.
 
Por otra parte J. Steiner sostiene que el bien no puede existir de forma aislada. De ahí la ambivalencia en los objetos, que son buenos y malos a la vez. Establece un vínculo entre los objetos que son más difíciles de tolerar, los cuales a pesar de sus cualidades positivas son vivenciados como humillantes, con la aparición de sentimientos de inferioridad. No tolera la bondad del objeto. Esta singular forma de vivir un hecho positivo de manera angustiosa y dolorosa se debe a viejas experiencias siempre a nivel inconsciente. La Angustia aparece cuando el sujeto se siente más confortable dando que recibiendo.
 
Bion propone que es el vínculo entre objetos   es lo envidiado. Por ejemplo: la envidia de un niño pequeño mirando a su madre con un nuevo niño es fácil de reconocerlo.
 
La Envidia también provoca las identificaciones proyectivas: creer que las cualidades de otra persona son las propias. De nuevo fruto de la confusión. A nivel inconsciente es "claro". Actúa la tendencia a establecer relaciones hostiles con un objeto bueno. Atacar a quien da satisfacción. Esto se debe a vivir en un estado mental infantil y confusional. A creerse omnipotente idealizando a uno mismo.
 
La Envidia no tiene fin. Se podría describir como un sentimiento de insatisfacción eterna. Una voracidad que puede tener como consecuencia una acumulación interna de objetos dañados, experiencias negativas, frustrantes. Provocando más hambre y ansia de apropiarse de un nuevo objeto bueno para calmar la angustia interna que no para de empeorar.
 
¿Qué no es la envidia? Cuando los otros nos copian actitudes nuestros de forma repetida y sistemática. Por ejemplo: comprar una bicicleta, unos zapatos, un vestido prácticamente idéntico.
 
De qué depende que envidiamos unos objetos u otros?
 
¿Por qué uno llega a envidiar? La vergüenza y la envidia se originan en las comparaciones. La envidia menudo es provocada por un sentimiento vergonzoso de inferioridad. Parece que la superioridad y la inferioridad vienen a ser los temas importantes. Son los elementos de una lucha competitiva infantil.
 
Como deconstruir esta fantasía llamada envidia? en primer lugar, es necesario discriminar entre estados   psíquicos buenos y malos. Realizando esta separación sin un odio excesivo. Si el odio es excesivo hace que se prolongue el estado confusional. Si el niño no puede salvar de ataques al objeto bueno, no tendrá una experiencia positiva de aquel objeto y no lo podrá introyectado adecuadamente, es decir, no tendrá un buen referente para futuras situaciones. No podrá tener el orden interno necesario para sus nuevas experiencias.
 
Los elementos de la envidia pueden ser modulados despacio pasando por diferentes espectros de intensidad. Como por ejemplo, un estado persecutorio, llegando a los celos incontrolable. Esto deja lugar a la admiración por la misma persona por la que sentimos celos e inferioridad, hasta finalmente, desembocar en un estado de competencia más franca y sana en la persona envidiada en un principio.
 
Es sano negarse la envidia a uno mismo? Quizá nos ayudaría,   siempre desde la separación del objeto, la cual nos permite confrontar mejor la realidad,   aceptarla como algo que debe ser tolerado y poder vivir. Acogerla para reinterpretarla como una forma de hacer frente a nuestros verdaderos deseos. Reflexionar sobre lo que uno envidia. Lo que se desea lleva a una situación incómoda. Pidiendo de energía y gran determinación. Hay que saber "sólo" si uno mismo está dispuesto a hacer este dantesco esfuerzo a cambio de construir el propio yo. Existe mayor recompensar o un final más satisfactorio?
 
 
Carles Frigola es psiquiatra y psicoanalista. Médico orgonomista.
Eva Moya es diplomada en magisterio. Posgrado en comunicación.
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