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DESPUÉS DEL PARTO, QUÉ PASA CON MAMÁ?

GEMMA SOLÀ

08/01/2019


 
 

  Con la llegada tan deseada del hijo/a después de la larga espera de nueve meses, las madres se olvidan de los cambios que ha sufrido su cuerpo durante todo este tiempo; unos cambios muy importantes: movimiento de la pelvis; distensión de los músculos de la pared abdominal; laxitud de los cartílagos articulares del pubis y el sacro; cambio del centro de gravedad del cuerpo debido al trabajo de los músculos posteriores de la columna vertebral, principalmente de la zona lumbar; adaptación de la postura; cambios de tonicidad y elasticidad del perineo.

  Algunos de estos cambios son externos y se hacen muy evidentes, como la distensión abdominal y el ensanchamiento de la zona pélvica; pero los hay internos y mucho más graves. Cuando la madre se adapta a la nueva situación en casa y en su vida social, su cuerpo muchas veces no se comporta como lo hacía antes del parto. Su vientre está más débil, pueden aparecer problemas de restriñimiento, dolor en el cóccix y el abdomen, pequeñas pérdidas de orina, gases y dolor o miedo en las relaciones sexuales.

  La mayoría recurren a un gimnasio o a un centro de estética, pero la situación puede empeorar si antes que nada no se recupera la tonicidad de los músculos del suelo pélvico.

  EL EMBARAZO
  En esta etapa, los cambios en el cuerpo de la mujer son progresivos y continuos. La zona pélvica y la abdominal son las que más cambian de forma, medida y biomecánica. La pelvis, el sacro y el cóccix, la columna lumbar y el abdomen, diariamente se adaptan a los cambios internos. Mientras el útero va creciendo, todo lo que le envuelve y protege (estructuras óseas, ligamentosas y musculares) se adapta a los cambios de manera espectacular, con el fin de respetar la anatomía de la nueva vida.

  EL suelo de esta cavidad pélvica donde va creciendo el feto se llama perineo. Está formado por un conjunto de músculos cuya función es la de mantener los órganos intrapélvicos -vejiga, útero, vaginaen una posición correcta, con el fin de garantizar tanto el funcionamiento en una situación normal como cuando la mujer tiene que hacer determinados esfuerzos: coger pesos, estornudar, saltar, reír, etc.

  Por eso es necesario que durante los últimos meses del embarazo la mujer ejercite la zona pélvica y lumbar, para facilitar las adaptaciones y los movimientos. También hay que hacer ejercicios adecuados para fortalecer y elastificar la musculatura del perineo, así se previene cualquier pérdida de 

 

fuerza o la flacidez debido al peso y la presión que soporta. Una comadrona, un ginecólogo o un fisioterapeuta especializados en suelo pélvico pueden valorar su fuerza y, si es necesario, trabajar esta musculatura.

  En el parto, el feto pasa por un canal formado por los músculos del suelo pélvico y por los huesos de la pelvis (ilíacos y sacro). Si los músculos son fuertes y elásticos, facilitaran el momento de la expulsión.


EL POST-PARTO
Después del parto conviene controlar de manera especial los músculos del perineo, debido a que sufren una distensión importante durante el parto. Ocasionalmente, se utilizan unos instrumentos como fórceps o ventosas, lo cual es aún más traumático y el perineo tarda más en recuperarse.

  En el caso de una episiotomía, se debe tener en cuenta que la cicatriz necesitará un proceso de recuperación hasta que no quede restablecida la integridad de los tejidos. Será importante elastificarlos con un masaje, para evitar que haya dolor, tensión, rigidez u otras secuelas.

  En algunas ocasiones, según el peso o la constitución de la pelvis de la madre, la musculatura del perineo sufre un sobre-estiramiento y se rompe, o puede suceder que el cóccix (que se comporta como punto de anclaje de la musculatura del perineo) se luxe debido a la hiper-movilidad en el momento del parto. En todos los casos, será imprescindible que la musculatura y el cóccix vuelvan a su posición original, en caso contrario se podría provocar un desequilibrio funcional de los músculos y los órganos del suelo pélvico, y eso podría llevar a una incontinencia urinaria, a tener gases, prolapso o dolor en las relaciones sexuales.

    Justo pasado el dolor más agudo después del parto, la madre ya puede empezar desde el primer día a contraer esta musculatura del perineo de manera suave. Al principio puede experimentar una sensación de dolor o quizás no notar nada ni ser muy consciente de la contracción.
   
 

 
 
  A las mujeres que son conscientes de su musculatura del suelo pélvico antes del parto, les será más fácil iniciar este trabajo post-parto.
  También pueden aparecer otras secuelas, como la apertura de la vagina, un descenso de la vejiga o del útero (prolapso), dolor abdominal, dolor en el cóccix, dolor y pérdida de sensibilidad durante las relaciones sexuales, infecciones urinarias repetidas, etc.

  Algunas mujeres empiezan a hacer vida normal sin notar ningún síntoma, pero a los pocos días de iniciar las actividades laborales y/o deportivas empiezan a padecer todos estos problemas. El perineo tiene que volver a recuperar su fuerza para poder hacer la función de sostener los órganos y prevenir cualquiera de estos síntomas, que pueden acarrear
   
cambios importantes en la vida de una mujer, como una baja autoestima, lo que repercute en su afectividad, en la convivencia con su pareja y en su vida social.  

  LAS SECUELAS
  A veces, estos síntomas no aparecen hasta el segundo parto, debido a que en el primero el perineo no se recuperó totalmente. En este caso la recuperación es aún más larga y complicada.

    Por otra parte, la sintomatología o las secuelas del parto también pueden manifestarse durante la menopausia, a consecuencia de los cambios hormonales de esta etapa. El perineo pierde fuerza debido al cambio histológico de las fibras musculares fuertes y elásticas, las cuales son sustituidas por fibras más ricas en colágeno que son rígidas y con menos irrigación sanguínea. Es imprescindible trabajar esta musculatura y fortalecerla, para evitar cualquier disfunción. Antes de trabajar los músculos abdominales, se debe fortalecer el perineo, incluso antes de empezar a hacer gimnástica pasiva.
   

  Hay un músculo muy importante, el transverso del abdomen, que envuelve todo el abdomen y se comporta como una faja natural. Si este músculo estuviera suficientemente fuerte durante toda la vida, nunca tendríamos la barriga prominente. Su función es la de mantener los intestinos en su sitio, ayuda a sostener la vejiga, el recto y el útero y garantiza el correcto funcionamiento de todos estos órganos Durante el embarazo, el transverso queda muy distendido, pero aún así es capaz de mantener sus funciones. Después del parto es necesario que vuelva a recuperar su fuerza, que encuentre de nuevo su equilibrio. Cuando el transverso queda flaco, no es conveniente hacer abdominales clásicos, porqué pueden provocar un descenso de la vejiga, lo cual incapacita para retener la orina al reír, saltar, correr… También el recto y el útero pueden descender, lo que puede provocar muchas anomalías e incluso ser necesario recorrer a la cirugía para corregirlo.


  Los fisioterapeutas especializados en suelo pélvico hacen una valoración del estado del perineo con la ayuda de un aparato especial (biofeedback). Siempre que sea necesario, se programan unos ejercicios individualizados para endurecer la musculatura y mejorar la fuerza y la coordinación del perineo y del abdomen. Con este trabajo lo que se persigue es mejorar la calidad de la musculatura y de la vida y prevenir cualquier patología provocada por el embarazo y el parto.