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DESCUBRE BAGAN, LA CIUDAD DE LOS 4.000 TEMPLOS Y PAGODAS

VIAJES MÁGICOS

15/05/2019


No es casualidad que Myanmar sea conocida como "el país del oro". En todos los rincones de este Estado del Sudeste Asiático se pueden encontrar edificios religiosos dedicados a Buda y recubiertos con una fina lámina de oro, una decoración que deja sin respiración a los visitantes que se acercan por primera vez al gran patrimonio arqueológico del país.
 
Pero hay un lugar que, más que todos los demás, es capaz de sorprender y maravillar: Bagan. Esta explanada de unos 40 kilómetros cuadrados alberga, casi una junto a la otra, más de 2.000 estructuras entre pagodas, templos y monasterios. Un espectáculo único en el mundo que en 2014 fue declarado Patrimonio de la Humanidad.
 
Bagan es, sin duda, la ciudad turística por excelencia. Está situada en el centro del país, en la región de Mandalay, y está bañada por el río Irrawaddy, el más largo del país. Llamada Pagan bajo el dominio británico, y también conocida como Arimaddanapura ("la ciudad que pisotea enemigos"), Tambadipa ("la tierra del cobre") o Tassadessa ("la tierra seca"), Bagan fue la capital de varios reinos antiguos en Myanmar.
 
Tanto la familia real como los ciudadanos comunes eran budistas devotos y erigieron numerosas construcciones religiosas, con inscripciones en losas de piedra en las que se describían sus acciones caritativas, una manera de hacer méritos y escapar así del samsara (el ciclo de la reencarnación) y llegar al nirvana (el objetivo final de la vida, el estado en el que se obtiene la liberación del dolor).
 
En estas losas se registraban, por ejemplo, granjas y plantaciones de arroz que algunos devotos dejaron como donación, así como una serie de advertencias enviadas a los que tenían la intención de causar daño a las donaciones, que eran llamados "blasfemos" y que, por lo tanto, no eran dignos de adorar a Buda.
 
A lo largo del siglo XII Bagan fue conocida como la tierra de las cuatro millones de pagodas. Hasta que fue conquistada por las fuerzas del soberano de los mongoles Kublai Khan, en 1287, la zona fue el centro de una gran arquitectura religiosa.
 
Actualmente, según las estadísticas oficiales, en Bagan los monumentos identificables son 2. 217 y llegan casi al mismo número las pilas de ladrillos y de tierra que no pueden ser identificadas.
 
Las principales estructuras arquitectónicas históricas que se pueden visitar en Bagan son dos. La primera es la pagoda (en lengua birmana, zedi), que tiene la forma de una campana y se apoya en una estructura cuadrada o octogonal de ladrillos; por lo general tiene un pico ligeramente cónico en metal dorado, cubierto con una decoración en forma de paraguas sagrado (en birmano, hti).
 
A menudo estas estructuras se cubrían con estuco y se decoraban con tallas finas. Las pagodas todavía se construyen para rendir homenaje a Buda, para honorar a una persona notable o incluso para mantener el recuerdo imborrable de una familia importante.
 
La otra gran forma de arquitectura que sobrevive en Bagan es el templo (en birmano, gu), que puede tomar una gran variedad de formas. Son edificios más grandes y con más alturas, lugares de culto en el interior de los cuales hay pasillos ricamente decorados con frescos de imágenes sagradas y estatuas.
 
Los templos a menudo se construían alrededor de una pagoda e incluyen una serie de otros edificios como dormitorios para los monjes y salas de reuniones y de oración. El templo tiene una estructura cuadrada o rectangular, con una terraza externa que representa el Monte Meru, la residencia simbólica de la divinidad, rodeado por un grueso muro para separar el reino de lo sagrado del mundo exterior.
 
Para visitar toda la zona de Bagan hay que comprar un billete que tiene una duración de cinco días. Para aventurarse autónomamente en la infinita selva de pagodas y templos, se puede alquilar un scooter eléctrico, ideal para no perturbar la santidad de este lugar.
 
La afluencia nunca es excesiva. Se trata principalmente de asiáticos: monjes y visitantes budistas se fotografían entre sí, llevan regalos -flores y velas, cuencos con comida y agua- y rezan de rodillas o con la frente en el suelo. El aire huele a incienso y al jazmín con el que trenzan largos collares.
 
Desafortunadamente hay una amenaza que nubla el brillo del oro de Bagan. Durante décadas birmanos y extranjeros han perpetrado un saqueo sistemático de tesoros. Esto sucedía especialmente en la segunda mitad del siglo XIX, cuando aventureros occidentales y arqueólogos movían estatuas, frescos y otras antigüedades para llevárselos a lejanos museos.
 
Aunque el actual gobierno de Myanmar ha prohibido la exportación de antigüedades, hay importantes elementos que siguen desapareciendo a manos de ricos coleccionistas privados, un trágico destino que los escasos controles de seguridad en las pagodas y los templos de Bagan no logran impedir.